La Orquesta: el sistema endocrino y las glándulas que dirigen tu cuerpo

sistema endocrino: la violinista de La Orquesta junto al puerto al anochecer
La Orquesta: tu sistema endocrino es una orquesta de glándulas que tocan a la vez.

El sistema endocrino es una orquesta que suena dentro de ti desde el día en que naciste: no tiene partitura ni escenario, y no ha dejado de tocar ni un segundo. Sus músicos son las glándulas, pequeños órganos repartidos por tu cuerpo que envían mensajes químicos por la sangre. En esta lectura, y en nuestra película «La Orquesta», recorremos una a una las glándulas del sistema endocrino: dónde están, qué hace cada una y las curiosidades más sorprendentes que ha descubierto la ciencia sobre ellas.

Índice de contenidos

Qué es el sistema endocrino

El sistema endocrino es el conjunto de glándulas que fabrican hormonas, unas moléculas que viajan por la sangre y llevan instrucciones de una parte del cuerpo a otra. Hoy se conocen más de cincuenta hormonas distintas, y entre todas regulan el crecimiento, el hambre, el sueño, la temperatura, el azúcar de la sangre, la reproducción y la respuesta al estrés.

Lo más curioso es cómo se entregan los mensajes. Una hormona pasa por delante de miles de millones de células, pero solo la escuchan las que tienen su receptor, una especie de cerradura hecha a su medida. Es como si un mensajero gritara por toda la ciudad y solo se giraran las personas que tienen la llave de ese mensaje. Por eso una misma hormona puede actuar en el hígado y no en la piel.

El sistema endocrino trabaja en equipo con el sistema nervioso, pero a otro ritmo. Los nervios envían señales eléctricas que llegan en milésimas de segundo, como un mensaje de móvil. Las hormonas viajan por la sangre, como una carta: tardan algo más en llegar, pero sus efectos duran minutos, horas o incluso meses.

🎻 PARA HACERTE UNA IDEA

Tu sangre da una vuelta completa al cuerpo en aproximadamente un minuto. Eso significa que una hormona que sale del cuello puede llegar a la punta de los pies antes de que termines de leer este párrafo.

El director: el hipotálamo

sistema endocrino: el cerebro iluminado y el hipotálamo como director de las hormonas
El hipotálamo, en la base del cerebro, dirige toda la orquesta hormonal.

En el centro de tu cabeza, justo encima del lugar donde se cruzan los nervios de los ojos, está el director de la orquesta: el hipotálamo. Tiene el tamaño de una almendra y pesa unos cuatro gramos, menos del 1 % de tu cerebro, pero controla funciones de las que depende tu vida entera.

El hipotálamo funciona como un termostato y un vigilante a la vez. Mide la temperatura de la sangre y te hace sudar o tiritar. Recibe las señales de la grasa y del estómago y decide si tienes hambre o estás saciado. Detecta cuándo la sangre está demasiado concentrada y te da sed. Y marca el ritmo del sueño y la vigilia, porque recibe información directa de la luz que entra por tus ojos.

Su papel más importante es ser el puente entre el cerebro y el sistema endocrino. Traduce lo que piensas y sientes en órdenes químicas: por eso un susto, una preocupación o una buena noticia cambian tus hormonas en cuestión de segundos.

El primer violín: la hipófisis

Justo debajo del hipotálamo, colgando de un tallo fino, está la hipófisis, también llamada glándula pituitaria. Es del tamaño de un guisante y pesa alrededor de medio gramo. Descansa detrás de tus ojos, protegida en un hueco del cráneo con forma de silla de montar que los anatomistas llamaron la silla turca.

Durante mucho tiempo se la llamó la «glándula maestra» del sistema endocrino, porque ordena a otras glándulas cuándo tocar. Su parte delantera fabrica la hormona del crecimiento, la que despierta a la tiroides, la que activa las suprarrenales, las que dirigen los ovarios y los testículos, y la prolactina, que pone en marcha la producción de leche. Su parte trasera libera dos hormonas que fabrica el hipotálamo: la que decide cuánta agua guardan tus riñones y la oxitocina, que interviene en el parto, la lactancia y los vínculos afectivos.

La campanita del sueño: la glándula pineal

glándula pineal: la violinista en la cama al anochecer, junto al reloj
Al caer la luz, la glándula pineal empieza a liberar melatonina.

Más atrás, escondida en el centro del cerebro, está la glándula pineal. Tiene el tamaño de un grano de arroz y la forma de una pequeña piña, de ahí su nombre.

Su aportación al sistema endocrino es la melatonina, la hormona que avisa al cuerpo de que es de noche. Cuando la luz se apaga, la pineal empieza a liberarla y la temperatura baja, el cuerpo se relaja y llega el sueño. Con la luz ocurre lo contrario: la frena.

Por eso una pantalla encendida de noche la confunde. En un estudio con voluntarios, pasar las horas anteriores a dormir con la luz normal de una habitación retrasó la llegada de la melatonina y acortó el tiempo que se mantenía alta, comparado con una luz tenue. Con los años, la pineal acumula pequeños depósitos de calcio que se ven en las radiografías del cráneo.

El metrónomo: la tiroides

tiroides: la mariposa luminosa en el cuello de la violinista
La tiroides, con forma de mariposa, marca el ritmo de todo el cuerpo.

Baja hasta tu cuello. Delante, justo debajo de la nuez, hay una glándula con forma de mariposa: la tiroides. Pesa entre 15 y 25 gramos y es el metrónomo del sistema endocrino, porque marca la velocidad de casi todo tu cuerpo: lo rápido que late tu corazón, el calor que produces, la energía que gastas en reposo y hasta la rapidez con la que piensas.

Sus dos hormonas principales se llaman T4 y T3, y el número indica cuántos átomos de yodo lleva cada una. Sin yodo, la mariposa no puede tocar. Un adulto necesita unos 150 microgramos al día, una cantidad diminuta que se obtiene del pescado, el marisco, los lácteos, los huevos y la sal yodada. La tiroides también fabrica calcitonina, una hormona que ayuda a guardar el calcio en los huesos.

La falta de yodo fue durante siglos una de las causas más frecuentes de bocio, el aumento de tamaño de la tiroides. La historia de su prevención es uno de los grandes éxitos de la salud pública: añadir yodo a la sal de mesa, desde los años veinte del siglo pasado, ha protegido a cientos de millones de personas.

Las cuatro guardianas del calcio: las paratiroides

Detrás de las alas de la mariposa se esconden cuatro glándulas diminutas, cada una del tamaño de un grano de arroz: las paratiroides. Fueron el último órgano importante del cuerpo humano en descubrirse: las describió en 1880 un estudiante de medicina sueco, Ivar Sandström, cuando ya se conocían casi todos los demás.

Su trabajo es vigilar el calcio de tu sangre, que tus músculos, tus nervios y tu corazón necesitan para funcionar. Cuando baja, liberan la hormona paratiroidea, que lo toma prestado de los huesos, pide a los riñones que no lo pierdan por la orina y activa la vitamina D para que el intestino absorba más. Cuando sube, se callan.

La escuela de tus defensas: el timo

En el pecho, detrás del esternón y por delante del corazón, está el timo. Es la glándula del sistema endocrino que hace de escuela para una parte de tus defensas, los linfocitos T, que llevan esa letra precisamente por él. Allí aprenden a distinguir lo que es tuyo de lo que viene de fuera, y los que atacarían a tu propio cuerpo se eliminan antes de salir a la sangre.

El timo es el único músico que se retira pronto. Crece hasta la pubertad, cuando pesa unos 30 o 40 gramos, y a partir de ahí se encoge poco a poco y se va llenando de grasa. Es uno de los motivos por los que las defensas cambian con la edad, como recoge esta revisión sobre el envejecimiento del sistema inmunitario. Los linfocitos que formó en la juventud, por suerte, siguen trabajando durante décadas.

La percusión: las glándulas suprarrenales

sistema endocrino: las glándulas encendidas a lo largo del cuerpo de la violinista
Cada glándula es un músico: juntas sostienen el equilibrio del cuerpo.

Sigue bajando. Encima de cada riñón, como un pequeño sombrero, hay una glándula suprarrenal. Pesan unos cinco gramos cada una y en realidad son dos glándulas en una, con dos músicas muy distintas.

Su parte interna, la médula, es la percusión del sistema endocrino. Ante un susto libera adrenalina, y en segundos el corazón se acelera, las pupilas se abren, los bronquios se ensanchan y llega más azúcar a tus músculos. Es la respuesta de lucha o huida, la misma que ayudó a nuestros antepasados a escapar de un depredador.

Su parte externa, la corteza, fabrica el cortisol y la aldosterona. La aldosterona cuida la sal y el agua del cuerpo, y con ellas la tensión arterial. El cortisol ayuda a afrontar el estrés y a disponer de energía, y sigue un ritmo diario muy marcado: en los primeros 30 a 45 minutos después de despertar sube con fuerza, un fenómeno que se ha estudiado a fondo y que se conoce como respuesta del cortisol al despertar. Por eso, cada mañana, las suprarrenales empiezan a ponerte en marcha incluso antes del despertador.

El páncreas y su millón de islotes

Detrás del estómago está el páncreas, una glándula alargada de unos quince centímetros. La mayor parte de su trabajo es digestivo, pero repartidos por su interior hay alrededor de un millón de pequeños grupos de células, los islotes de Langerhans, que cuidan el azúcar de tu sangre. Los describió en 1869 Paul Langerhans, un estudiante de medicina alemán de 22 años que no llegó a saber para qué servían.

Después de comer, los islotes liberan insulina, que da a tus células la orden de guardar el azúcar. Cuando llevas horas sin comer, liberan glucagón, la orden contraria: soltarlo desde el hígado. Entre las dos mantienen el azúcar de la sangre dentro de un margen estrecho a lo largo del día.

Las gónadas: ovarios y testículos

Los ovarios y los testículos también forman parte del sistema endocrino. Los ovarios fabrican estrógenos y progesterona, que dirigen el ciclo menstrual y el embarazo. Los testículos fabrican testosterona, que interviene en el músculo, los huesos y los espermatozoides. Ambos obedecen a la hipófisis.

Los músicos que no esperabas

El intestino

Tu intestino envía más de veinte mensajes hormonales distintos. El estómago libera grelina, la hormona que te abre el apetito, y el intestino libera señales que te sacian y que avisan al páncreas de que llega comida. Además, alrededor del 90 % de la serotonina del cuerpo se fabrica en el intestino.

El corazón

En 1981, el investigador Adolfo de Bold demostró que un extracto de las aurículas del corazón hacía eliminar sal y agua por la orina. Así se descubrió que el corazón también escribe su propio mensaje: una hormona que ayuda a regular la tensión arterial.

La grasa y los huesos

En 1994 se descubrió la leptina, una hormona que fabrica la grasa para avisar al hipotálamo de cuánta energía tienes guardada. Y los huesos liberan osteocalcina, que participa en el control del azúcar. Cerebro, intestino y corazón, las tres inteligencias de nuestra serie, tocan la misma música.

Cómo mantiene la orquesta el equilibrio

Nadie dirige el sistema endocrino desde fuera. Cada músico escucha a los demás, y si uno sube el volumen, otro lo baja. Los científicos lo llaman retroalimentación negativa, y funciona como el termostato de una casa: cuando se alcanza la temperatura deseada, la calefacción se apaga sola.

Además, el sistema endocrino sigue un horario. La melatonina sube por la noche, el cortisol al amanecer, la hormona del crecimiento se libera sobre todo en el sueño profundo. Por eso los horarios irregulares, el trabajo de noche o el desfase horario se notan tanto: obligan a la orquesta a tocar fuera de compás.

Cómo cuidar tu orquesta

El sistema endocrino no necesita grandes gestos, sino constancia. Estos son los hábitos con más respaldo para cuidar el sistema endocrino:

  • Respeta la oscuridad: baja las luces y aparta las pantallas una hora antes de dormir, para que la pineal pueda tocar su melatonina.
  • Busca la luz de la mañana: unos minutos de luz natural al despertar ayudan a poner en hora el reloj interno.
  • Mantén horarios regulares: acostarte, levantarte y comer a horas parecidas ayuda a que cada hormona llegue a su hora.
  • Asegura el yodo: el pescado, el marisco, los lácteos y la sal yodada cubren lo que necesita tu tiroides.
  • Muévete cada día: el ejercicio mejora la respuesta de tus células a la insulina.
  • Cuida el estrés: respirar despacio, caminar o hacer algo que te guste ayuda a que las suprarrenales no toquen siempre a todo volumen.
  • Duerme lo suficiente: durante el sueño profundo se libera la hormona del crecimiento y se reparan los tejidos.

Si notas cansancio que no se va, cambios de peso sin explicación, mucha sed, palpitaciones o alteraciones del ciclo, consulta con tu médico: un simple análisis permite revisar cómo está tocando cada glándula.

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Preguntas frecuentes sobre el sistema endocrino

¿Qué es el sistema endocrino?

Es el conjunto de glándulas que fabrican hormonas, unos mensajeros químicos que viajan por la sangre y regulan el crecimiento, el metabolismo, el sueño, el hambre, la reproducción y la respuesta al estrés.

¿Cuáles son las glándulas del sistema endocrino?

Las principales son el hipotálamo, la hipófisis, la glándula pineal, la tiroides, las paratiroides, el timo, las suprarrenales, el páncreas, los ovarios y los testículos. Además, el intestino, el corazón, la grasa y los huesos también fabrican hormonas.

¿Cuál es la glándula más importante del cuerpo?

La hipófisis se llama la glándula maestra porque controla a muchas otras, pero obedece al hipotálamo, que es el verdadero director y el puente con el cerebro.

¿Qué diferencia hay entre el sistema endocrino y el nervioso?

El sistema nervioso envía señales eléctricas muy rápidas y breves. El sistema endocrino usa hormonas que viajan por la sangre: tardan más en llegar, pero sus efectos duran más tiempo.

¿Qué es una hormona?

Una molécula que fabrica una glándula y que viaja por la sangre hasta las células que tienen su receptor, donde da una instrucción concreta, como guardar azúcar o subir el ritmo del corazón.

¿Por qué la luz del móvil afecta al sueño?

Porque la luz por la noche frena la liberación de melatonina en la glándula pineal, la señal que avisa al cuerpo de que es hora de dormir.

¿Qué glándula se encoge con la edad?

El timo. Crece hasta la pubertad y después se reduce poco a poco y se llena de grasa, aunque los linfocitos que formó siguen trabajando durante décadas.

¿La vitamina D es una hormona?

Funciona como una. La piel la fabrica con el sol, el hígado y los riñones la activan, y viaja por la sangre para ayudar a absorber el calcio y a regular muchas otras funciones.

La que suena dentro de ti

Cada miedo, cada hambre, cada amanecer empezó siendo una nota. El sistema endocrino no hace ruido y casi nunca pensamos en él, pero decide cuándo tienes sueño, cuándo tienes hambre, cómo respondes a un susto y a qué velocidad vive tu cuerpo. Es una orquesta de cristal formada por glándulas del tamaño de un grano de arroz, un guisante o una mariposa, que se escuchan entre sí y buscan el equilibrio sin descanso.

Y ahora mismo, mientras lees esto, tu sistema endocrino está tocando. Cuídalo con luz por la mañana, oscuridad por la noche, buena comida, movimiento y descanso. Y si te ha gustado, mira la película y descubre en El Universo el viaje por el cerebro que la precede.

🎬 Mira la película: La Orquesta

Hemos convertido este viaje en un cortometraje de menos de tres minutos. Es la continuación de «El Universo», la película del cerebro, dentro de nuestra serie «Las tres inteligencias»: la misma violinista, ahora en Copenhague, descubre que dentro de su cuerpo suena una orquesta de cristal azul. Dale al play: es el mejor resumen de todo lo que acabas de leer sobre cada instrumento de tu orquesta.

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